
La carta
El reto era convertir una pieza tan funcional como una carta en parte de la personalidad del restaurante. Diseñarla como un pequeño periódico permitía jugar con titulares, fotografías y una composición editorial que aportaba carácter sin dificultar la lectura. La propuesta buscaba que consultar la carta fuese también una pequeña interacción con el universo de Huevo Poché, donde el tono desenfadado del restaurante aparecía en cada detalle.


Tarjeta de visita
Estética americana de los años 70, tipografía de carácter retro, colores cálidos y una composición sencilla y desenfadada; la tarjeta de visita traslada este lenguaje a una pieza funcional y minimalista.


Tarjeta de fidelidad
Mientras que la tarjeta de fidelidad incorpora un guiño directo al nombre de Huevo Poché: pequeños huevos que se acumulan con cada visita. Un recurso sencillo, reconocible y bastante difícil de no aprovechar.

